Para muchas personas, estar conectados e inmersos en el mundo digital es solo una parte de la vida cotidiana. Según una investigación de Nielsen Company, el adulto estadounidense promedio pasa alrededor de 11 horas al día escuchando, mirando, leyendo o interactuando con los medios.
A partir de la pandemia provocada por el Covid-19, el derecho a la desconexión digital ha cobrado importancia en las empresas, hoy es un tema prioritario.
Recientemente se aprobó el decreto para incluir en la Ley Federal del Trabajo, el derecho a la desconexión digital, como una acción en beneficio de los trabajadores en México. La desconexión digital se refiere al derecho de un trabajador a poder desconectarse del trabajo y abstenerse de participar en comunicaciones electrónicas relacionadas con su empleo, como correos y mensajes electrónicos, llamadas u otras modalidades de comunicación, durante horas no laborales.
Claro, podemos desconectarnos del trabajo, pero eso no significa necesariamente que nos estaremos conectando con lo que importa. El trabajo no es lo único de lo que debemos desconectarnos. Podemos cerrar la sesión sin problemas de Slack y Zoom, y al mismo tiempo iniciar sesión en las redes sociales, los videojuegos o comenzar a ver películas o ver videos. Estos también pueden ser tan agotadores, como son todas las otras formas de tecnología y distracción que nos impiden conectarnos con nosotros mismos y con aquellos que importan en nuestras vidas.
Las empresas y el gobierno pueden tener políticas perfectas que promueven a las personas a no trabajar o enviar correos electrónicos fuera del horario de atención. Pero eso no significa que los empleados utilizarán ese tiempo para recargar energías, reconectarse con lo que importa y prosperar.
En Deli Life recomendamos hacer un detox digital a nivel personal. Dejar de usar dispositivos a ciertas horas o el fin de semana puede ser incómodo y estresante a veces pero es posible. Es probable que se sientan molestos, ansiosos e incluso aburridos sin tu teléfono y otras herramientas tecnológicas. Si bien puede ser difícil, puede ser una experiencia gratificante que les ayudará a comprender mejor su relación con sus dispositivos y a estar más presente y atentos en sus otras actividades y experiencias.
La desconexión digital está en nosotros, es nuestra necesidad intrínseca de conectarnos con nosotros mismos, entre nosotros y con las cosas que nos traen alegría.
Autor: Fernanda Espinosa





